La decisión del Parlamento húngaro de prohibir la marcha del Orgullo LGBT se puede analizar desde varias aristas criminológicas que categorizo de la siguiente forma:
1. Violencia simbólica y legitimación de actitudes discriminatorias
La medida, al restringir un derecho de reunión y visibilidad, no solo actúa sobre la libertad de expresión, sino que también puede interpretarse como una forma de violencia simbólica. Desde esta perspectiva, el Estado, a través de la norma, envía un mensaje de rechazo y exclusión hacia ciertos colectivos, lo que puede favorecer un clima de impunidad para conductas discriminatorias y delitos de odio.
2. Control social y marginalización
La prohibición encaja en un patrón de control social en el que el aparato legislativo refuerza las normas y valores hegemónicos. La marginación de minorías a través de medidas legales contribuye a la creación de divisiones en el tejido social, lo que podría desencadenar no solo protestas y tensiones sociales, sino también la radicalización de grupos que se sienten excluidos. Esta dinámica aumenta el riesgo de que se materialicen delitos motivados por prejuicios.
3. Impacto en la seguridad y en la respuesta penal
La estigmatización derivada de tales medidas puede llevar a un incremento en denuncias de crímenes de odio, presionando a las instituciones de seguridad y justicia para que atiendan nuevos patrones delictivos vinculados a la discriminación. Esto plantea desafíos a la hora de garantizar la protección de los derechos de todos los ciudadanos y de mantener la cohesión social.
Desde una perspectiva criminológica, la prohibición de la marcha del Orgullo LGBT en Hungría puede verse como una política que, además de limitar derechos fundamentales, refuerza dinámicas de exclusión y discriminación, con posibles repercusiones en el incremento de delitos de odio y en la estabilidad social.
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Fuente de la imagen: Euronews