El 18 de marzo de 2025, el estado de Luisiana llevó a cabo su primera ejecución utilizando gas nitrógeno, convirtiéndose en el segundo estado de Estados Unidos en emplear este método tras Alabama. El reo, Jessie Hoffman, de 46 años, fue condenado por el secuestro, violación y asesinato de una mujer en 1996. La ejecución se realizó mediante la inhalación de nitrógeno a través de una máscara durante 19 minutos.
La hipoxia por nitrógeno es un método de ejecución que provoca la muerte al reducir los niveles de oxígeno en el cuerpo, llevando a una pérdida de conciencia y, eventualmente, al fallecimiento. Este procedimiento ha sido objeto de controversia debido a la falta de datos sobre su humanidad y eficacia. Mientras las autoridades de Luisiana defendieron la ejecución como un acto de justicia para la víctima, organizaciones como Amnistía Internacional la condenaron por considerarla cruel y degradante.
En Estados Unidos, la pena de muerte es legal en 23 estados, incluyendo Luisiana y Florida. Sin embargo, su aplicación varía significativamente entre ellos. Por ejemplo, Florida se prepara para su segunda ejecución de 2025, programada para hoy 20 de marzo y que será llevada a cabo si se desestima el recurso presentado in extremis por el reo, lo que refleja una tendencia hacia la reactivación de la pena capital en algunos estados.
A nivel federal, la política sobre la pena de muerte ha experimentado cambios recientes. El presidente Donald Trump, en su segundo mandato iniciado en enero de 2025, firmó una orden ejecutiva para expandir el uso de la pena capital, incluyendo su aplicación en casos de delitos particularmente atroces que involucren violencia y abuso sexual de niños. Esta medida ha generado debate, especialmente considerando que en 2008 la Corte Suprema calificó la pena de muerte por crímenes diferentes al homicidio o crímenes contra el estado como una violación de la Octava Enmienda.
A nivel global, la tendencia es hacia la abolición de la pena de muerte. Hasta la fecha, 108 países han abolido la pena capital para todos los delitos, siete la han abolido para delitos de derecho común y 29 mantienen una moratoria sobre las ejecuciones, sumando un total de 144 estados que han dejado de aplicar la pena de muerte en la práctica. Sin embargo, 55 estados y territorios aún la mantienen.
En 2023, se registraron al menos 1.153 ejecuciones en 16 países, lo que representa un aumento del 31% respecto al año anterior. Este incremento se debió principalmente a países como Irán y Arabia Saudí. A pesar de este aumento, el número de países que llevaron a cabo ejecuciones fue el más bajo registrado hasta la fecha, lo que indica una tendencia global hacia la abolición de la pena capital.
La reciente ejecución en Luisiana y las políticas federales en Estados Unidos contrastan con la tendencia global hacia la abolición de la pena de muerte, destacando las diferencias en la aplicación de este castigo a nivel mundial.
Fuente de la imagen: The Independent
Univision Noticias sobre la ejecución en Florida
Brennan Center: Medidas sobre pena capital del presidente Trump
Amnistía Internacional: Estadísticas sobre la pena de muerte
Diplomatie.gouv.fr: Panorama mundial sobre la pena de muerte